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“La alianza de música y tecnología estimula la inteligencia de los niños”

“La alianza de música y tecnología estimula la inteligencia de los niños”

Juan Diego Flórez encuentra en la educación digital la herramienta más poderosa para mejorar el presente y el futuro de la infancia vulnerable.

Escuchar a Juan Diego es un placer no solo por lo que dice, también por tener tan cerca la mejor voz posible en la categoría de tenor ligero: dulce y serena, aunque esté cansada por la última actuación. Lo que no se cansa es su fe en la educación musical para mejorar la vida de menores sin recursos en su Perú natal. “La música despierta tanto la inteligencia creativa como la científica, es una herramienta poderosa para luchar contra la marginación”, comenta. Le consta porque su fundación, Sinfonía por el Perú, lo ha logrado con más de 4.000 alumnos en 17 sedes a lo largo y ancho del país durante cinco años. Resultados que prometen multiplicarse con Sinfonía Digital, el proyecto que comparten Juan Diego y Telefónica para enseñar más y mejor mediante el soporte de aplicaciones, plataformas y contenidos digitales. Es una innovación formativa pionera que arranca este año con unos 400 niños en el Núcleo Modelo Telefónica, en Lima, y se replicará a otras zonas vulnerables de Perú y Latinoamérica. Sus objetivos suenan a música… con voz de tenor.

Juan_Diego_Florez, Sinfónica_Perú, Educación;Digital
400 niños peruanos recibirán una educación musical de calidad en el centro Núcleo Modelo Telefónica

¿Te has convertido en el cantante que siempre soñaste?

En cierto sentido, porque cuando tenía 12 o 13 años quería cantar pop-rock. Ni siquiera a los 17, cuanto entré en el conservatorio, tenía claro que quería cantar ópera. Solo lo decidí al final del primer año. Estudié tres cursos en Perú y después otros tres en Filadelfia. Quería ser un buen cantante, claro, pero nunca soñé con llegar tan lejos. En 1996 visité como turista la ópera más importante del mundo, La Scala de Milán, y me dije que en 10 años actuaría en ese escenario. Allí estaba a los pocos meses, en mi primer año de carrera profesional. Fue muy duro… tuve que memorizar muchas óperas los primeros tres o cuatro años y aprender a dominar los nervios e inseguridad.

¿Cómo han influido tus maestros a que seas el mejor tenor ligero del planeta?
Han sido muy importantes, cada uno en su momento. En mi época escolar Gerardo Chumpitazi me dio algunas clases y me convenció de formarme en el conservatorio, era gratis y yo no podía pagar clases particulares. Allí estudié con Andrés Santamaría y después, en Filadelfia, conocí a Ernesto Palacio, una influencia decisiva. Se convirtió en mi mentor, en un maestro más que en un profesor. Me dio consejos muy valiosos para los primeros años de carrera… y aún lo hace porque es mi agente. Esa empatía con el alumno es fundamental para influir tanto en su vida y su carrera.

Sin embargo sueles destacar también la importancia del esfuerzo autodidacta…
Uno tiene que dar buenos resultados para merecerse a un buen maestro. Y hay cosas que solo puedes enseñarte tú a ti mismo. En mi caso, otro de mis grandes maestros fue una simple grabadora. Me escuchaba una y otra vez para aprender y pulir. Sin ese aparato tampoco sería quien soy. En el camino necesitas ángeles que te ayuden pero a la hora de la verdad todo depende de ti: debes ser tu propio ángel a base de fe y trabajo.

¿Cómo describe un profesional de tu nivel la capacidad terapéutica de la música en las personas o en la sociedad?
En mi fundación, Sinfonía por el Perú, comprobamos todos los días cómo la música rescata a niños con pocos recursos y les ayuda a trazar un camino, un futuro. La práctica orquestal enseña valores para la convivencia y actitudes como la generosidad que son muy valiosos para ellos y para el entorno en el que viven. Potencia su autoestima y su actitud en todos los sentidos: mejoran sus resultados en el colegio, sus relaciones familiares, se reduce el nivel de violencia doméstica, incluso tienen que recurrir menos al trabajo en las calles… Todos estos parámetros los tenemos estudiados, son resultados tangibles, y demuestran que la música es un agente de integración y de cambio social muy poderoso.

¿Algún caso te ha impactado especialmente?
Aunque uno de los objetivos es identificar a los niños que destacan para apoyarles a completar su formación nuestro modelo se enfoca al grupo más que a los talentos individuales, tratamos a todos por igual, con las mismas oportunidades. Por eso el objetivo es la orquesta y por eso el modelo tiene tanto impacto. Entendemos la orquesta como una minisociedad, como una escuela de vida.

“Hemos comprobado que a través de la música los niños obtienen mejores notas en materias técnicas, muy valoradas por las empresas innovadoras”

Sinfonía Digital también nace con estos objetivos. ¿Por qué decidiste implicarte en el proyecto junto con Telefónica?

Telefónica tiene experiencia en educación, desarrolla programas en Latinoamérica que benefician a millones de personas y es pionera en educación digital. Nuestras actividades son complementarias y con el nuevo proyecto podemos usar las herramientas tecnológicas para multiplicar nuestro efecto, y no solo a los niños, también a los maestros.

¿Puedes poner un ejemplo concreto de ese modelo tecnológico?

Las herramientas digitales van a permitir más flexibilidad, alcance y eficiencia en la educación. Las aplicaciones sirven tanto para la enseñanza teórica como para la práctica. Por ejemplo, en las clases de educación auditiva los niños pueden seguir en sus tabletas los contenidos digitales específicos. Escuchan una melodía, la reproducen, la aplicación graba, mide y señala la capacidad auditiva. Y para tocar un instrumento pueden recibir clases a distancia donde el profesor, que está por ejemplo en Miami, comprueba si sus alumnos digitalizan y tocan correctamente aunque la calidad de imagen y de sonido no sea buena. Solo necesitamos una buena conexión a Internet.

Otro de los objetivos de Sinfonía Digital es el desarrollo específico de las capacidades STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemática— a través de la música, con pedagogos especializados en ambas disciplinas...

En Sinfonía por el Perú hemos comprobado con nuestros propios estudios que los niños empiezan a obtener mejores notas en materias técnicas y en matemáticas, disciplinas muy valoradas por las empresas innovadoras. Aprender música abre la mente, ayuda a pensar mejor, es un hecho sobradamente estudiado. 

Los niños empiezan a obtener mejores notas en materias técnicas y en matemáticas, disciplinas muy valoradas por las empresas innovadoras. Aprender música abre la mente, ayuda a pensar mejor, es un hecho sobradamente estudiado.
  • Música
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  • Educación
  • Juan Diego Florez
  • Orquesta Sinfónica de Perú

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