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Sí a la innovación, ¡give me five!

Sí a la innovación, ¡give me five!

La innovación educativa no solo tiene que ver con últimas tecnologías o mejores instalaciones. Lo primero, cambiar el chip.

Para mejorar la calidad del aprendizaje de niños y jóvenes la innovación se impone como requisito imprescindible pero ¿qué hay que tener en cuenta para realmente serlo, paras ser profesores innovadores? Seamos creativos… solo hay que tener en cuenta 5 claves, ¿quieres saber cuáles son? Te lo contamos en Tendencias.

1. Enriquecimiento metodológico

Para innovar en educación, enriquecer el método es uno de los pasos necesarios, sí o sí, y en este sentido, la teoría de las inteligencias múltiples tiene mucho que decir. Esta sienta las bases de un aprendizaje más personalizado que permite a los docentes proporcionar más oportunidades a los alumnos en función de las diferentes maneras de aprender de cada uno, y así diferenciar y enriquecer la enseñanza. 

 

Telefónica Educación Digital y la innovación digital
Innovar en educación es atreverse a cambiar metodologías, a desarrollar nuevas competencias y a crear lugares de colaboración y entendimiento donde ocurran el aprendizaje y el crecimiento.

2. Cultura del pensamiento

Hacer preguntas, generar conflictos e impulsar el diálogo de forma igualitaria y un tanto provocativa con los alumnos son una excelente vía para generar la curiosidad en el aula y, por ende, la cultura del pensamiento. Otra forma de hacerlo es mediante la representación visual de estrategias de pensamiento y mapas mentales. Y si lleva a cabo todo ello junto, se consigue activar la memoria y ponerla al servicio de la inteligencia. De modo que… ¡Curiosidad al poder!

3. Aprendizaje cooperativo

Los expertos dicen que los estudiantes aprenden más y mejor en compañía y que al ejercer el papel de educador con sus propios compañeros, mejoran sus resultados. Es decir, cooperar mejora la motivación, la vinculación emocional con la tarea y la convivencia escolar. Una buena manera de propiciarla es cambiando la disposición de mesas y grupos, creando una interdependencia positiva y repartiendo roles definidos con destrezas claras.

Los estudiantes aprenden más y mejor en compañía.

4. La evaluación auténtica

La evaluación es, en general, el fin último de cualquier proyecto o metodología, pero se puede innovar. ¿Cómo? Aprendiendo a evaluar de otras maneras, por ejemplo, compartiendo los criterios con los alumnos, creando compromisos y planes personales de aprendizaje, superando el examen como única forma de evaluación e incluso recurriendo a la experiencia, una de las mejores evaluaciones posibles.

El examen no es la única forma de evaluación.

5. El design thinking

Bajo este anglicismo se esconde una gran baza para la educación innovadora: la creatividad. Porque la creatividad también se puede enseñar y aprender en una escuela, solo hace falta incorporar las estrategias necesarias para estimular el potencial en cada uno alumno. En este sentido, el aprendizaje basado en problemas (PBL, por sus siglas en inglés), es un buen complemento del design thinking, ya que pone las bases de un aprendizaje más vivo y cercano a la realidad y consigue que se relacione la práctica educativa con el entorno local. Su puesta en escena conjunta genera acciones de transformación que tienen un impacto real.

 

 

  • Innovación Educativa
  • Aprendizaje cooperativo
  • Enriquecimiento metodológico
  • Pensamiento crítico
  • Design thinking