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Skateistan

Skateistan

En Afganistán los tabúes se surfean

Afganistán es uno de los países más peligrosos del mundo para las mujeres. A las principales causas de esta situación —la violencia, los malos servicios sanitarios y la pobreza— hay que sumar la falta de libertades. Por eso resulta tan sorprendente que las niñas que tienen prohibido jugar al fútbol o montar en bici puedan surfear el asfalto — con el velo islámico bajo el casco, eso sí—.

Aunque este insólito reducto de libertad no sea una concesión de la ley sharia sino una rareza fruto de un vacío legal, la realidad es que el skate se ha convertido en el deporte femenino más popular en la República Islámica y en una eficaz herramienta de empoderamiento cultural.

La historia de este deporte en Afganistán es puro azar. El skater australiano Oliver Percovich viajó a Kabul en el año 2007 para visitar a su novia y dio con una construcción abandonada de la etapa soviética en la que patinar los fines de semana. La expectación entre los niños cada vez que se subía a la tabla era fascinante. Tanto que Oliver cambió el billete de vuelta y se lanzó a crear Skateistan, una escuela de skate sin ánimo de lucro. Al percatarse de que ninguna ley islámica o norma social impedía a las niñas practicar este deporte, Percovich decidió dirigir sus esfuerzos hacia ellas: “Me centré en las niñas porque no existía ningún tabú cultural que criminalizase el skate y, sorprendentemente, no estaba considerado una actividad de chicos”.

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“A través del skate conseguimos romper barreras entre razas, etnias y géneros y construimos una base de tolerancia y respeto”

De la calle al patín, del patín a clase

Actualmente, la ONG se ha consolidado como una de las mayores organizaciones de deporte femenino de todo el país logrando algo tan impensable en Afganistán como que las niñas utilicen el espacio público para su recreo. “A través del skate conseguimos romper barreras entre razas, etnias y géneros y construimos una base de tolerancia y respeto que eran impensables en las sociedades en las que trabajamos”, explica Oliver.

Su pequeña revolución deportiva se ha expandido y convertido en una potente herramienta de transformación. Y es que aunque el aspecto lúdico y deportivo de la ONG es importante, es además un resorte para promover la educación en un país destrozado por la guerra, con millones de desplazamientos forzosos y una dramática situación social: el 60% de los niños que aprende a patinar en Skateistan procede de estratos sociales muy pobres. De ahí que la ONG decidiera dar un paso más y complementar el programa con Back to School, un sistema de aprendizaje acelerado para jóvenes que han dejado la escuela. Así los asistentes a las clases de skate aprenden también contenidos del plan de estudios estatal para, finalizado el programa, matricularse de nuevo en un colegio público. Muchas las niñas y adolescente se benefician ya de un proyecto que busca dar la vuelta a las estadísticas: el 86% de la población femenina es analfabeta.

Los resultados de Skateistan son empíricos —recibe a una media de 1.500 jóvenes de entre cinco y 18 años a la semana— pero la mayor satisfacción para Oliver es la implicación atemporal y sin fisuras de los niños que han formado parte del proyecto. “La mayoría de los alumnos siguen vinculados a la escuela. Eso demuestra que el programa funciona, crea un vínculo irrompible e incluso potencia nuevas iniciativas comunitarias inspiradas en Skateistan”. La ONG no solo se ha afianzado con éxito sino que se ha expandido internacionalmente: en Afganistán se ha abierto una segunda escuela en Mazar-e-Sharif,  limítrofe con la frontera de Uzbekistán, y en los últimos dos años se han inaugurado sedes en Camboya y Sudáfrica. Más allá de fronteras Skateistan será siempre un reducto de libertad llevado a los lugares más inhóspitos del planeta. 

Skateistan

El patinador australiano Oliver Percovich ha convertido el “skate” en el deporte femenino más popular de Afganistán y en una herramienta capaz de romper barreras entre razas, etnias y géneros. Esta pequeña revolución deportiva tiene nombre: Skateistan.
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