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¿Móvil en clase?

¿Móvil en clase?

Sí, si es útil y se usa con responsabilidad. Conoce los beneficios del BYOD.

Dicen que si Marie Curie volviera no reconocería un hospital pero sí un colegio. Y buena parte de culpa la tienen ciertas inercias en el modo de aprender y enseñar. “Los chavales no entienden que haya que ir a la otra punta del centro a por los diccionarios de francés cuando disponen de la traducción a un clic. Para sus profesores es sagrado que aprendan a buscar en un diccionario pero para ellos es inútil”, reflexiona Manuel Jesús Fernández Naranjo. Profesor de Ciencias Sociales en el IES Virgen del Castillo de Lebrija (Sevilla) es partidario del Bring Your Own Device (BYOD) o, lo que es lo mismo, de que los chicos puedan emplear dentro del aula los mismos recursos de que disponen fuera —WhatsApp, Google, YouTube…—, y de que los profesores lleven al día a día de la clase aplicaciones como Facebook, Twitter o Snapchat. En las asignaturas de Fernández Naranjo —Geografía, Historia y Patrimonio Histórico— los alumnos han empleado WhatsApp para debatir, han elaborado material audiovisual con VivaVideo e incluso han diseñado a su medida una materia nueva, Patrimonio Histórico, que no contaba con libro de texto al arrancar el curso.

Este profesor de 54 años es la excepción en su centro. Trató de promover el cambio desde su puesto de director pero no lo logró y dimitió. “Soy una isla, pero prefiero ser una isla satisfecha que un continente aburrido”.

Es cierto, los defensores del BYOD son una minoría en sus entornos. Pero no están solos, y mucho menos en la Red. A Fernández Naranjo, páginas como The flipped classroom y Proyéctate, redes sociales como Facebook, además de encuentros como los de Aulablog, le permiten localizar a otros con su misma opinión y construir su personal learning environment.

Expansión silenciosa

Poco a poco la visión de este profesor se va extendiendo. El fin del “empieza la clase, apaguen los móviles” está cerca. Cada vez son más visibles las oportunidades que trae la gestión por parte de los usuarios de sus propios dispositivos —ya sean móviles, portátiles o tabletas— en los centros educativos. Permiten aprender en cualquier sitio en cualquier momento, mejoran la motivación de los alumnos, es un buen modo de introducirlos en un uso seguro de la Red… y, en palabras de María Acaso, experta en educación disruptiva, “responde a una enorme necesidad, la de incorporar los móviles como una especie de cordón umbilical con el exterior de la escuela”.

Hay centros enteros que la están aplicando ya, como la Steve Jobs School de Javea, el colegio SEK-El Castillo y los centros San Diego y San Vicente y Salesianos Atocha de Madrid, la Escola Sadako en Barcelona o el colegio Clara Campoamor de Almería. E incluso comunidades autónomas con una política al respecto. Es el caso de Extremadura, que hace dos cursos editaba las recomendaciones acerca de los dispositivos para las familias y las normas de uso en el centro

“La peor es la postura del avestruz, hacer como si los alumnos no tuvieran sus dispositivos”, Félix Serrano, director del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y Formación del Profesorado (INTEF)

Para el director del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y Formación del Profesorado (INTEF), dependiente del Ministerio de Educación de España, Félix Serrano, hay tres actitudes posibles: “La peor es la postura del avestruz, hacer como si los alumnos no tuvieran sus dispositivos. También está la de prohibir su uso, con lo que no hay riesgo pero tampoco resultado. Y la preferible: incorporarlos a la docencia de forma útil”. España no está al nivel de Uruguay, con todo un plan al respecto, el conocido como CEIBAL, pero se van dando algunos pasos. Precisamente el INTEF acaba de traducir un informe elaborado por European Schoolnet con pautas para que los móviles no solo estén, sino que se aprovechen.

Hacerlo sin saberlo

¿BYOD? El maestro jubilado José Antonio Blesa, como voluntario ahora en la escuela de Ariño (Teruel), lleva practicándolo seis cursos sin saber que tiene un nombre. Ariño saltó a la fama a principios de 2000 por ser pionero en la introducción de las TIC a las aulas. Ahora los padres de sus alumnos se organizan y cuando los chicos llegan a 3º de Primaria invierten 300 o 400 euros en un portátil que les durará hasta 6º. “Es el mismo dinero o menos que el que se gastarían en esos cuatro cursos en libros de texto”, explica el maestro. Así es como, de un modo informal, practican el BYOD, en su caso ligado al aprendizaje por proyectos. “Ahora tenemos independencia total. Por otra parte, el software que empleamos es el mínimo, somos muy de Google, del Drive, del correo electrónico, de Hangouts, de Skype… Y muchas de las aplicaciones y programas que vamos incorporando las han ido descubriendo los propios alumnos cuando han empezado a trabajar un tema. Como son ellos los que han descubierto su interés y no el profesorado, el aprendizaje es más auténtico, no lo olvidan”.

Si se usa fuera, ¿por qué no también dentro? Esta es la postura de los partidarios del BYOD (“Bring Your Own Device”), una metodología que defiende el uso responsable de dispositivos móviles en el aula.

Escuela de educación disruptiva

La Escuela de Educación Disruptiva de Fundación Telefónica es una propuesta dirigida a todas aquellas personas que quieran construir una educación diferente. Una de sus sesiones trató el tema de la utilización de los dispositivos móviles como herramienta de producción bajo el título Alíate con él. En ella participó Tíscar Lara, directora de Comunicación en la EOI, para quien el dispositivo móvil ofrece capacidad narrativa, conecta el interior del aula con el exterior y transforma lo contemplativo en vivencial. Otro de los ponentes fue Pedro Jiménez, profesor y DJ, que reflexionó sobre la producción cultural dentro del aula. El encargado de cerrar la sesión fue Adolf Murillo, profesor de música en Secundaria y de la Universitat Politècnica de València. Es el responsable pedagógico del proyecto SOUNDCOOL, en marcha desde 2013, que pretende “transformar las prácticas desde el viejo modelo de educación basado en la pura memorización y reproducción de contenidos a paradigmas mucho más activos, participativos, colaborativos y, sobre todo, creativos”. En su proyecto, los alumnos se organizan en grupos de cinco o seis, con sus móviles y un ordenador central. Los dispositivos juegan un papel fundamental en su aprendizaje. ¿Por qué no?
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