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Un selfie a la Generación Z

Un selfie a la Generación Z

Dicen de ellos que son autodidactas, tecnológicos desde la cuna, menos dados a cultivar el ego y más comprometidos que generaciones anteriores. ¿Pero se sienten ellos así?

Martín López es un Z boy, un miembro de la Generación Z. Estudiante de primero de bachillerato, 17 años, el menor de cuatro hermanos, interesado por lo que pasa a su alrededor y enganchado a la tecnología. Tiene un perfil en cuatro redes sociales y, como la mayoría de sus congéneres, pasa por un promedio de cinco pantallas al día. El móvil es como una extensión de su cuerpo e Internet, su principal fuente de información. Pero a Martín también le encanta la filosofía; dice que le ayuda a ser persona. Con las tensiones propias de un chico de su edad, preocupado por el presente y por el futuro, Martín se siente absolutamente normal, ningún bicho raro.

Nacidos entre 1994 y 2009, la Generación Z representa el 25,9% de la población —2.000 millones de personas—. Imposible ponerles un solo rostro, aunque la mayoría de los estudios les otorgan características comunes y diferenciadoras respecto a los millennials, la generación precedente. Por ejemplo, según el último informe de la consultora Atrevia y Deusto Business School, a los integrantes de la Generación Z les gusta aprender por su cuenta, son creativos, innovadores y están sobreexpuestos a la información. Hacen un uso intensivo de las nuevas tecnologías y la inmediatez preside todas sus decisiones: quieren respuestas y las quieren ya.

Pero hay más. El marketing y la sociología hablan de ellos en términos de salto generacional. Salto, y no relevo, porque su forma de ver la vida, pensar, relacionarse y consumir es diferente. Haber crecido con la tecnología en el bolsillo les ha permitido ver el mundo de forma diferente, global. Dicen que con ellos se terminó el narcisismo selfie de la generación anterior, la obsesión por el consumo y la pasividad. Han interiorizado que la diversidad, la democracia y la tecnología van de la mano. Por ello, no son pocos los que hablan de estos chavales como una generación de alto valor social.

 

IRREVERENTES SÍ, IMPLICADOS TAMBIÉN

Iñaki Ortega, director de Deusto Business School, afirma que, precisamente el hecho de ser la primera generación en socializar mediante la tecnología, les hace ser irreverentes con cuestiones hasta ahora sagradas como los padres, los profesores y los jefes, pero a la vez tienen más capacidad de empatizar, de hacer amigos y de implicarse socialmente. Más que nunca. ¿Pero cómo se ven ellos? Martín López, nuestro Z boy, aclara: “Creo que todos somos un poco responsables de lo que pasa a nuestro alrededor, no solo en nuestro barrio o pueblo, sino también en el mundo. Quizás lo único que se percibe de nosotros es que siempre estamos pegados a una pantalla, pero si rascas, hay más. A casi todas las personas de mi edad nos preocupa el planeta, aunque no lo parezca, y nos implicamos para resolver problemas a pequeña escala, a nuestra manera”. 

A Cristina del Barrio le preocupan, a sus 16 años, la política, la ciencia y los avances tecnológicos. “Creo que la tecnología, e Internet sobre todo, nos ofrece oportunidades para implicarnos socialmente. Yo, por ejemplo, ayudo a determinada gente a darse a conocer y a presentar sus trabajos. Esto es interesante y muy gratificante”. 

telefonica_educacion_digital, generacion_z
“Mi futura profesión, tal como yo la veo, quizás aún no existe, pero seguro que en algún momento existirá, y si no, habrá que inventarla” Martín López (17 años)

GENÉTICAMENTE AUTODIDACTAS

Y es que, para la Generación Z, Internet no es solo el nexo de su generación, sino la fuente donde saciar su sed de información, también en el ámbito de la educación. Estudian y van a clase, como siempre se ha hecho, pero valoran menos los títulos y más el autoaprendizaje, la enseñanza flexible y práctica orientada a experiencias y habilidades y el emprendimiento. Y de nuevo aquí, haber nacido con la tecnología adherida a sus vidas les hace genéticamente diferentes.

Para Anne Boysen, consultora experta en cuestiones generacionales de la firma After Millennials, gran parte del aprendizaje de esta generación se da fuera del aula. En concreto, el informe de Atrevia señala que el 33% usa YouTube para hacer los deberes. Y efectivamente, muchos de ellos recurren a esta red para completar su formación.

Adrián Asensi, de 15 años, afirma que hay veces que cuando les explican algo en clase y no lo entienden se van del colegio sin haberse enterado. “La generación anterior no tenía YouTube, pero nosotros sí y es increíble. Cuando llegas a casa, miles de tutoriales, explicados de miles de formas, te están esperando. Además, la ventaja es que al profesor solo lo tenemos un rato al día, pero al YouTuber me lo puedo llevar al pueblo de vacaciones”, explica. De hecho, la Generación Z vincula cada vez más su tiempo libre con las vocaciones profesionales —blogs de moda, deporte, fotografía...— y forman comunidades en torno a ellas para formarse. Un ejemplo es Tavi Gevinson, icono de la Generación Z, una influyente bloguera americana nacida en 1996, que desde los 13 años tiene uno de los blogs más importantes del mundo con millones de seguidores.

 Y es que a los jóvenes Z no les da miedo emprender ni inventar. Martín y Cristina lo demuestran. Cristina quiere estudiar biotecnología y trabajar en ingeniería genética. Se ve montando un laboratorio de investigación en España para “que mejoren las condiciones de este campo en nuestro país”, dice. Martín se decanta también por la ciencia: “Pienso en una ingeniería informática, aunque también me encanta el dibujo técnico y los videojuegos. Mi futura profesión, tal como yo la veo, quizás aún no existe, pero seguro que en algún momento existirá, y si no, habrá que inventarla”, concluye. 

El 33% de chicos de la Generación Z utiliza YouTube para hacer los deberes

El último salto generacional: Generación Z

Generación Z

Con ellos se terminó el narcisismo de la generación anterior, la obsesión por el consumo y la pasividad. Han interiorizado que la diversidad, la democracia y la tecnología van de la mano.
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