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Richard Gerver

Richard Gerver

“Supongo que el amor me ayudó a descubrir la docencia”.

Británico, 47 años, exdirector de escuela, asesor del Gobierno del Reino Unido en materia educativa, conferenciante, autor del bestseller Change: learn to love it, learn to lead it y, por encima de todo, amante de la enseñanza. Reconocido internacionalmente por su enfoque innovador y humano, Gerver defiende la necesidad de cambiar los cimientos del mundo educativo a base de pasión, creatividad, imaginación y confianza.

Eres actualmente una de las personalidades más reconocidas en el ámbito de la educación, pero ¿cómo empezó todo?

Casi por casualidad. Empecé a salir con una compañera de la universidad que estaba haciendo prácticas como profesora y ella me animó a explorar el mundo educativo. A medida que avanzaba nuestra relación, aumentaba mi curiosidad, así que podría decir que gracias a esta colega me convertí en educador y de paso me casé con ella hace ya 25 años. Supongo que el amor me ayudó a descubrir la docencia.

¿Qué recuerdos guardas de tus días de colegial?

Casi todos buenos. Tuve la suerte de asistir a una escuela comprometida con el concepto de desarrollo integral del niño en la que al mismo tiempo que nos inculcaban el amor por las artes y el deporte, trabajaban duro en nuestro desarrollo como personas. Esa experiencia me ayudó a crear mi propia filosofía como profesor.

¿Crees que existen muchas diferencias respecto a la escuela actual?

Tristemente, creo que muchas escuelas actuales están bajo una presión constante: piensan en preparar a los niños para exámenes y más exámenes y dejan de lado ese desarrollo integral del que hablaba antes. Olvidan dar a los estudiantes las experiencias que realmente les serán útiles en la vida real.

Saltaste a la fama por convertir el colegio conflictivo del que eras director en un ejemplo de innovación. ¿Cómo le diste la vuelta?

Reavivando la pasión por educar, difundiendo el enorme poder de la educación. Para ello, primero había que parar en seco las innumerables iniciativas y los constantes cambios de política educativa. Dimos un paso atrás y decidimos con toda la comunidad educativa —alumnos, profesores, padres y empresas— qué tipo de personas queríamos que fueran nuestros niños y qué tipo de experiencias deberíamos darles para ayudarles a desarrollar esos comportamientos y habilidades. Nos comprometimos con un tipo de educación rica en experiencias y contexto, y salió bien.

¿Tus alumnos te han enseñado algo sobre educación que te haya inspirado?

¡Sí! A menudo digo que mis estudiantes me han enseñado tanto o más de lo que yo les he enseñado a ellos. He trabajado en colegios con una alta marginación social y tengo tantas historias inspiradoras… Su resistencia, optimismo y curiosidad prendían constantemente la llama de mi entusiasmo. Siempre hablo de Gary, uno de los héroes de mi vida, un chaval alumno mío que padecía dispraxia, vivía en un entorno marginal y tenía un largo etcétera de necesidades especiales. Desde el primer momento supe que no sería un estudiante modelo, pero sí un ser humano increíble. En una campaña del colegio para recoger fondos para un orfanato en Rumanía, mientras que la mayoría de los alumnos aportaron apenas unos peniques, él trajo su hucha entera: 150 dólares que había ahorrado durante meses para comprar una bici. Gary dejó el colegio a los 16 años. Intentó ganarse la vida en el campo que más le gustaba, el deporte, pero su expediente fue un obstáculo. Sin embargo, sus habilidades deportivas le permitieron, finalmente, encontrar su futuro: se convirtió en entrenador personal y puso sus capacidades al servicio de personas con discapacidades físicas y mentales ¡y triunfó! Desde entonces creo que nuestro trabajo como profesores tiene que estar enfocado a encontrar un Gary en cada estudiante.

Entonces, ¿la educación debe aspirar a formar buenos ciudadanos o a buenos profesionales?

¡Las dos cosas! Necesitamos que nuestros chicos acaben su formación saliendo con un sentido social de la vida, que valoren y contribuyan a mejorar la sociedad, que aspiren a florecer en una sociedad cada vez más complicada. Lo que no debemos hacer es tratar de que todos sean iguales y hagan las mismas cosas.

Hablas de la personalización de la educación como receta para el progreso educativo, ¿es cuestión de recursos, de imaginación o de ganas?

Sobre todo, es una cuestión de confianza. Cada niño es diferente, con diferentes intereses, habilidades, ambiciones, formas de trabajar y aprender. Si como profesores confiamos más en nuestros alumnos y nos comportamos más como facilitadores podemos evolucionar sin necesidad de gastar más. Insisto nuevamente en que enseñar tiene más que ver con empoderar y menos con controlar.

Richard Gerver Telefonica Educacion Digital
“Si como profesores confiamos más en nuestros alumnos y nos comportamos más como facilitadores podemos evolucionar sin necesidad de gastar más”

El sistema educativo español pasa por ser uno de los más tradicionales. Sin embargo, los índices de penetración de Internet, el uso de dispositivos móviles, redes sociales, etc., son muy altos en la sociedad española, ¿es contradictorio?
Como otros, el sistema educativo español está obsesionado con los exámenes y todavía ve la tecnología como algo externo. Pero nuestros niños saben más de tecnología que nosotros. Es algo que no podemos obviar ni temer; al contrario, hay que afrontarlo, abrazar la tecnología y permitir a nuestros estudiantes que nos enseñen.

La motivación es esencial en el proceso de aprendizaje del alumno. ¿Debemos motivar también al profesor?
La motivación en el profesor tiene que ser innata. Cualquier docente tiene que ser curioso por naturaleza, resistente, defender aquello en lo que cree y estar constantemente abierto al cambio. De lo que debemos asegurarnos es de que los educadores sean tratados como profesionales: creíbles, respetados y valorados.

¿Por qué no te gustan los deberes? ¿Si no hay deberes hay PlayStation?

No tengo ningún problema en que los estudiantes continúen su trabajo en casa, si es lo que quieren, pero dar a los niños tiempo parar explorar sus intereses por sí mismos es también un gran valor. Yo rechazo los deberes basados en ejercicios monótonos y aburridos que solo sirven para desmotivar. Los deberes en casa no deben ser un medio para tener a los chicos entretenidos y a los padres contentos, eso no sirve. Los chicos aprenden mejor a base de ilusión e inspiración.

Como partidario de la educación emocional, ¿qué papel ocupan las emociones en el mundo laboral?

Las empresas valoran cada vez más las habilidades interpersonales en todos los campos. Innovar, colaborar y comunicar están en el top de la lista de los empleadores, de modo que este tipo de habilidades son las que marcarán la diferencia.

¿Profesor tradicional o profesor YouTuber?

La enseñanza online es fantástica porque puede llegar a todo el mundo y ayudar a las personas a ampliar sus miras, pero debo recordar, y no me canso de decirlo, que el corazón de la educación tiene que ver con el desarrollo humano. Siempre necesitaremos altos niveles de interacción humana. Esa es la razón por la que creo que los maestros preparados que saben cómo construir relaciones con sus alumnos serán siempre una parte esencial de la enseñanza.

¿Si tuvieras de nuevo nueve años, cómo sería tu clase ideal hoy?

Igual que en la que aprendí cuanto tenía cinco años: rica en interacción, experiencias y juego.  

“Las empresas valoran cada vez más las habilidades interpersonales en todos los campos”, Richard Gerver

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